Kick off

Mi nombre es Juan, tengo 30 años y fui uno de los primeros expulsados de la Matrix Corporativa por la crisis versión 2008.

Es la primera vez que me despiden de un trabajo y como toda primera vez... duele.

Para aquellos que nunca pasaron por esto, les cuento que es una experiencia muy rara, extraña por donde se la mire. Algunos creen que es el fin del mundo, otros creen que es estar muerto en vida.

Yo creo que es el momento para pensar… y hacer todo aquello que nunca me animé o no podía hacer por falta de tiempo.

Por eso creé este espacio, un lugar para expresarme, intercambiar ideas y por sobre todas las cosas, poner un toque de humor a un momento de mierda.

¿Te gustaría ser corresponsal del blog?

Mostrando entradas con la etiqueta Notas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Notas. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de marzo de 2009

¿Un mal necesario? (Parte 2)

Si esta nota fuera con audio, teniendo en cuenta la fiebre de “Lost”, tranquilamente podría comenzar con “Previously en La vida de un desempleado” pero todavía no sé si eso es posible de implementar en el blog, así que para aquellos que no hayan leído la nota previa les sugiero remitirse al post del martes 3 de marzo de 2009, titulado “¿Un mal necesario?”.

Hoy cuento con la colaboración de un amigo que hace las veces de corresponsal. Si bien actualmente tiene trabajo estable dentro la matrix corporativa, es un doble agente, entendiéndose por ello: odia la matrix pero no le queda más remedio que vivir en ella.

Hecha la intro, les pido que se ajusten el cinturón porque lo que viene a continuación es muy fuerte!

- Una mezcla del chavo del 8, Neo y el Agente Smith: …y ésta te juro que fue así. Entonces llamo a la consultora para que me digan en qué había fallado. Quería entender qué temas tenía que mejorar para la próxima. Me dijeron que no sabían pero que iban a averiguar. Un poco decepcionado, no tuve más remedio que aceptar la famosa frase “nosotros te llamamos”.

Días más tarde recibí el llamado que en el 90% de los casos nadie recibe. Si embargo, éste tenía un contenido diferente: me volvían a convocar a las oficinas de la consultora. Sorprendido por el excelente servicio, reflexioné “ahora me van a decir en qué mierda hice agua y por qué quedé como un boludo”.

No sé por que me vestí de traje. Me parecía innecesario pero me hacía sentir bien. Quizás era eso. Luego de pasar por el escritorio de planta baja donde me daban una tarjeta que me daba paso a la felicidad subí al ascensor. Al llegar a las oficinas, me anuncié como siempre y me hicieron esperar, también como siempre, aunque esta vez, rápidamente aparecieron los entrevistadores que ya me conocían y me hicieron pasar a la sala de reuniones.

Una vez adentro me contaron que de los cuatro candidatos solo uno había sido seleccionado. El otro puesto había quedado vacante porque no les convencía el perfil de ninguno de los tres restantes. “Bien”, dije yo, “por lo menos quedó vacante”, pensaba mientras me conformaba con que no todos eran mejor que yo. Sin embargo, no me contaron nada más. Y ahí me salió el resentido que todos llevamos dentro, acompañado por un pensamiento 100% argento: “ustedes son dos boludos que creen que yo no tengo que trabajar, que me gusta vestirme de traje para venir acá a verles la cara a ustedes para que solo me digan que no soy el peor de todos”. Cuando ya tenía más ganas de escapar de ahí que Michael Scofield de la cárcel en Prison Break, uno de ellos disparó: “nos pusimos contentos de que no hayas entrado. No lo tomes a mal pero en realidad estábamos esperando que no quedaras. “¿Qué? ¿Cómo?”, expresaba mi entrecejo. “Lo que pasa es que te queremos proponer trabajo en la consultora. Nos dimos cuenta que sos como nosotros, un tipo piola, laburador y das muy bien con el perfíl que buscamos acá”. En ese momento, cuando ya estaba más desorientado que un oso polar en la selva (advertencia: Lost es una serie de TV, no es real!) pensé “a ver si entiendo, ustedes no solo no me están ayudando sino que además me están agregando otro quilombo. ¿Ustedes quieren que yo me ponga a pensar si quiero cambiar toda mi vida profesional?, ¿Me están proponiendo sentarme en el otro lado de la mesa y trabajar de reclutador en una consultora?”, hubiera querido gritar. “Pensalo”, me dijeron antes de explicarme en detalle todos los beneficios que ese nuevo trabajo me daría. Me dieron un libraco donde estaba el típico “quiénes somos”, acompañado de gráficos que explicaban el meteórico crecimiento. Obviamente todo estaba perfectamente escrito en inglés. Les dije que lo iba a pensar, que necesitaba una semana.

A los dos días recibí el llamado de una atenta señorita notificándome sobre una entrevista con un tal “Sr. Black”. Yo accedí sin entender demasiado por qué me estaban citando si yo todavía no había respondido. Ese mismo día, los reclutadores me explicaron que el Sr. Black estaba visitando la Argentina y que quería conocer a los candidatos, que yo después podía rechazar la propuesta pero que no me perdiera la oportunidad de conocer al Sr. Black.

Llegó el día y nuevamente el traje, el escritorio, la tarjeta, mi sonrisa y el ascensor. Segundos más tarde, siguió la rutina: otra recepcionista y ¿mis nuevos amigos? los reclutadores. “Qué bueno que viniste. El Sr. Black te va a sacar todas tus dudas”, me decía uno de ellos mientras yo comenzaba a pensar que el misterioso señor era una especie de Rey de los minisúpers al que acude Apu en el Himalaya, acompañado por Homero. “A nosotros nos pasó igual y acá nos ves. Si lo pensás bien, este trabajo es conveniente", agregó el otro.

No todo iba a ser tan fácil. Primero me entrevistó el Presidente de la consultora en Argentina. Resultó ser una persona muy inteligente ya que sin darme cuenta me estaba entrevistando a pesar de que nunca había respondido si realmente quería seguir con esto. En fin, ya estaba en el baile y había que bailar. Entonces me puse la entrevista al hombro como siempre. Sonrisa, mirada en los ojos, manos arriba de la mesa en posición de buena onda, y todos los etc. que se les ocurran

Finalmente ese sujeto me paseó por todo mi CV sin darme tregua y me preguntó sobre mi vida y de la vida de toda mi familia. Al final me preguntó si yo era un hombre de Marketing o de negocios. Más seguro que nunca respondí: "un hombre de negocios". Nanosegundos después contraatacó: “si vos me decís que lo que te gusta es hacer y seguir un plan de marketing, este trabajo no es para vos”. “Guau”, pensé, eso era lo que yo quería pero como dije anteriormente, ya estaba en el baile. Después de cuarenta minutos de preguntas y respuestas y de muchas gotas de sudor derramado me liberó de mi castigo no sin antes ordenarme que aguardara las próximas instrucciones.

Llegó uno de ¿mis representantes? y me preguntó “¿cómo te fue?”. “Bien”, dije yo. Porque creía que me había ido bien. “Esperá 5 minutos que ya viene el Sr. Black. Aprovecho para contarles que tras haber participado en innumerables procesos de selección, desarrollé una capacidad especial para soportar entrevistas. De hecho creo que soy muy bueno para enfrentarlas, quizás hasta sea mejor en las entrevistas que en el propio día a día laboral.

Tras un breve descanso golpearon la puerta y entró el tan esperado Sr. Black. Era un hombre delgado de estatura media, pelo negro, peinado muy prolijamente con gel y metido dentro de un hermoso traje negro que le quedaba impecable. “Hola”, me dice, ”soy el señor Black”, al mismo tiempo que me daba una tarjeta que decía que él era el CEO Regional de la consultora, aunque se sentía el Master of the Universe. Si me piden un parecido físico podría arriesgar que John Secada es el hombre en cuestión.

“Tu debes ser Pablo”, me dijo con una tonada similar a la de Chayanne cuando canta “Provocamé, mujer…”. Luego me contó que vivía en Ecuador y que de vez en cuando viajaba a los distintos países de la región. Todo venía muy tranquilo, aunque después me di cuenta que hasta ese momento no había empezado el show.

Como la mejor versión de Tyson, golpeó fuerte instantes después de haber escuchado la campana de largada: “Pablo, ¿qué tienes que tener dentro de 10 años para ser feliz”? No me esperaba ese golpe y aunque me habían hecho mil veces preguntas similares nunca me habían pegado tan fuerte. “Eeeeeeeeeh, ¿qué tengo que tener para ser feliz”?, me repetía a mi mismo mientras ganaba tiempo. Qué fácil había resultado planificar el futuro, nunca lo había pensado de esa manera. Pensé que decir algo relacionado a la familia estaba bien, aunque en frente no tenía precisamente a Charles Ingalls. “¿Estaba bien o no? ¿No convenía decir acaso que prefería estar soltero para poder trabajar las 24 hs?”, pensé en milésimas de segundos. Entonces me disfracé de hippie y afirmé: “estar enamorado”. Y pensé en John Lennon.

Sin embargo, como aprendí en la película “Twister”, después de toda calma viene la peor parte. “OK, ¿qué más?”, siguió torturándome el hombre. Y yo seguí, mal pero seguí: “vivir con la persona de la cual estoy enamorado y tener hijos”. Qué poco original me sentí. Seguro que John Lennon hubiera dicho otra cosa. “¿Estar viviendo dónde?” “En una linda casa”. “¿Dónde?” Yo creía que la palabra casa era suficiente, pero no. Tenía que saber dónde. “En la Capital”, dije creyendo que la idea ya se había entendido. “En la Capital hay muchos barrios, ¿te da lo mismo Once que Puerto Madero? “No, claro que no”. “Quizás en zona norte”, dije mientras me sentía un Puma tirando la pelota al line, sin tener en cuenta que del otro lado tenía a un all Black que siempre quería jugarla. “¿Dónde?”, dijo duramente. “San Isidro, Martinez”, enumeré yo. “¿Pilar?”, me preguntó. A lo que yo respondí: “sí, Pilar es un lindo lugar”, como diciendo que yo quería mi café con dos de azúcar.

“¿En una casa que cueste cuánto?”, preguntó el insaciable. ¿Qué?, yo no sabía cuanto costaba el departamento que estaba alquilando y él pretendía que yo le dijera cuanto costaba una casa que no podía imaginar en la ciudad de Pilar! Me entregué: “no sé”. “Vamos, ¿cuánto?”, arremetió. “¿Cien mil, trescientos mil, quinientos mil? Basta para mí, basta para todos, pensé y acoté: “quinientos mil está bien”.

“Bien Pablo, es una linda casa”, exclamó el Mr. Eso sí que era raro. Él se podía imaginar cómo sería mi casa en Pilar donde yo iba a vivir con una mujer todavía inexistente mientras que yo, que hace treinta años que soy yo mismo, no podía. Lo único que deseaba era que mi coach, también imaginario, tirara la toalla y me arrancara el traje de una vez.

El señor de tono amigable no se detenía: “¿qué más?”. Y respondí apelando a la enseñanza familiar que dice “primero el techo, luego el auto”. Así fue que deslicé: “un lindo auto”. Pero el boomerang volvía cada vez más rápido: “¿qué auto?”. “Uno lindo”, dije ya sin ganas de más. “¿Cuál?” Entonces pensé en algo grande. “Un BMW”, mientras me imaginaba sentado en uno. “¿Cual?”, atacó otra véz. Yo no tenía idea (aunque ahora tampoco la tengo) si los modelos de BMW llevaban letras o números y el señor estaba pidiendo que le dijera cuál quería yo. Entonces me até un ancla al tobillo y me tiré al mar: “no sé, uno lindo”, dije.

La tormenta no cesaba: “¿cuánto pensás gastar?”, insistía. “¿Me jurás que si digo que quiero un PH en Boedo no me preguntás nada más?”, tenía ganas de preguntar. En ese mismo instante me ¿iluminé? y se me ocurrió que el auto tenía que costar un 10% de lo que cuesta la casa para mantener una buena relación y muy tranquilo dije “cincuenta mil dólares”. “Pablo, dijiste BMW (se pronuncia be eme doble u), no Peugeot”, me retó como Doña Florinda a Quico. Cuando ya estaba en el piso, con la cara cortada, sin aliento y con mi entrenador gritando que no me levantara, dejó de preguntarme y comenzó a mirar mi CV. Yo no podía creer todo lo que habíamos hablado sin siquiera haberme preguntado si había terminado el secundario".

“Pablo, ¿tu eres asistente, verdad? Asentí con la cabeza. ¿Y trabajas hace 6 años en la misma compañía, no? Otro movimiento de cabeza hacia delante. “Tú ganas xxxxx?” Casi contesto “lamentablemente”, pero atiné a contestar afirmativamente. De repente, el huracán había pasado. Todo parecía volver a la normalidad cuando escuché una terrible frase, digna de un Doctor que comunica a un paciente una enfermedad terminal: “tengo malas noticias para ti”. “¿Le pasó algo al BMW? ¿Mi mujer me dejó por mi mejor amigo?”, tenía ganas de preguntar. “Mirá que si es necesario vendemos la casa, eh!”, me hubiese gustado acotar. “Pablo, yo aquí no veo el BMW (es clave la pronunciación con tonada latinoamericana: be eme doble u). “Tampoco veo la casa en Pilar, no los veo, Pablo”. “Chocolate por la noticia”, moría por gritarle al Juanes de la consultoría!”. “Por eso es estoy buscando cambiar de trabajo”, le dije con mi mirada.

“Pablo, tu sabes que si cambias de compañía tu salario no podrá mejorar más allá del cincuenta por ciento. Pablo, con ese sueldo no llegas al be eme doble u”, comentaba como un pastor evangelista en plena misa. “OK, lo dejamos acá y me llevo un Corsa”, quería decirle.

Lo que sigue se pareció mucho al monólogo final protagonizado por el excelente Al Pacino en "El abogado del Diablo". “Pablo, aquí tu podrás crecer y podrás cumplir tus sueños, aquí podrás tener el auto de tus sueños. Nosotros somos una consultora diferente. Somos lo nuevo. Nosotros somos hombres de negocios. Nosotros somos una serpiente venenosa en el mundo de las consultoras. Somos hombres vestidos de traje negro rodeados por señoras gordas vestidas de rosa sentadas sobre una silla. Nosotros hacemos negocios, Pablo, Business”, al mismo tiempo que golpeaba la palma de su mano con el puño de la otra. “Business, Pablo. Aquí hacemos dinero. Desayunamos con el Gerente de una empresa, almorzamos con otro y cenamos con otro diferente. Estamos al tanto de todas las búsquedas que hay en el mercado. Conocemos a todas las personas que están buscando cambiar de trabajo. Conocemos la facturación de todas las compañías. La cantidad de sucursales que tienen en el mundo. Aquí trabajamos duro, Pablo. Aquí hacemos dinero; business, Pablo, business.

A esta altura pensaba que había estado equivocado toda mi vida. Que no había planificado nada. Que no tenía nada y que no iba a llegar a nada. “Pablo, tu has dicho que te gustaba el Marketing. Si te gusta el Marketing te debe gustar vender”. “Claro”, me animé a decir, “de hecho estoy trabajando en ventas ahora”. “Toma, Pablo”, dijo mientras se sacaba el reloj de su mano izquierda y me lo ofrecía. “Véndeme esto”, me dijo. Era un hermosísimo reloj, muy fino y por lo tanto, obviamente muy caro. Intenté pensar algo que fuera sorprendente pero no se me ocurría nada, entonces me puse el reloj en mi muñeca. “No te vayas a ir con mi reloj. Aunque pensándolo bien eres más delgado que yo, así que lo podría recuperar rápido”, deslizó entre risas. Acto seguido, improvisé la siguiente escena:
- Yo: Hola.
- Sr. Black: Tú debes ser Pablo, el vendedor de relojes.
- Yo: Sí, soy yo. Hablamos la semana pasada.
- Sr. Black: Sí, pero estoy demorado, no tengo tiempo.
- Yo: Bueno, pero habíamos agendado vernos a esta hora.
- Sr. Black: Bueno, ¿qué tienes para mostrarme?
- Yo: Nada, no vengo a venderte nada, solamente quiero saber qué es lo que necesitás.
- Sr. Black: Mira, Pablo, yo no utilizo reloj por la inseguridad. Además, miro la hora desde el celular (ahora que lo pienso nunca les conté lo lindo que era ese celular).
- Yo: Pero vos sabés bien que el reloj es un elemento de status y que necesitás tener uno.
- Sr. Black: Bueno, muéstrame.
- Yo: Solo tengo este que es el mío pero no te lo puedo vender.
- Sr. Black: A ver, ¿de dónde es?
- Yo (leyendo dentro del reloj la palabra Geneve): Génova.
- Sr. Black (sonriendo irónicamente): Ginebra.
- Yo (fuera del juego): Perdón, no se de dónde es.
- Sr. Black (también fuera del juego): OK, sigamos.
- Yo (retomando): Suiza.
- Sr. Black: ¿Y cuánto cuesta?
- Yo (pensando qué debía decir para no herir el ego del Sr. Black): 500 dólares.
- Sr. Black (sonriendo más irónicamente que antes): Entonces dame 10!
- Yo (fuera de juego y pidiendo perdón prácticamente por haber dicho que tenía un reloj barato y por ignorante): Perdón, no tengo idea el precio de los relojes.
- Sr. Black: Y si quiero comprar 1 ahora y 5 más después para unos amigos, ¿me haces descuento?
- Yo: No, no puedo.
- Sr. Black: ¿Y si te compro 5 ahora?
- Yo: Sí, claro.
- Black: ¿De cuánto?
- YO: 5%
- Sr. Black: Quiero 10%.
- Yo: No puedo.
- Sr. Black: Que sea 7%.
- Yo: OK.
- Sr. Black: Entonces, ¿cuánto dinero es?
- Yo: Casi 50 dólares.
- Sr. Black (sonriendo más irónicamente que las otras 2 veces juntas!): Dime cuánto dinero es.
- Yo: No tengo calculadora.
- Sr. Black: Vamos, tú puedes.
- Yo (pensando): 35.
- Black: ¿Has visto que tú podías?

(GAME OVER)

“De eso se trata. Aquí vas a sacar cosas que tú ni siquiera sabes que tienes dentro”, me dijo como si fuera un vendedor de hielos en Alaska. Y luego me preguntó con cuál de los consultores me gustaría trabajar. Yo dije que eran iguales. Y como para todo tenía una respuesta, también la tuvo en aquí. Me dijo que se parecían pero que seguramente uno me gustaba más que otro. Entonces elegí al menos serio, “porque se puede hablar más en confianza”, le dije. “¿Quieres preguntar algo?”, tiró antes de despedirse. “Sí, ¿tengo que hacer toda mi carrera de nuevo desde la primaria?, hubiese pagado por preguntarle.

Obviamente no me llamaron nunca más de esa consultora, un lugar donde había gente que sabía lo que quería. Lamentablemente, años más tarde me di cuenta que el Señor Black actuaba de esa manera porque había leído el libro “El Secreto".

jueves, 26 de marzo de 2009

Marzo, mes del (a)bono

En el mundo corporativo existe un mes aún más importante que los “aguinalderos” diciembre y junio. Me estoy refiriendo a un mes donde para muchos es el inicio oficial del año. Para aquellos que no hayan tenido la posibilidad de sentir la experiencia, les cuento que en febrero se definen los balances de gestión personal para realizar en marzo lo que a todos nos importa: el pago del bono y su respectivo importe! Sin embargo, para otros este mes es una cagada porque lo que uno esperaba, no se da.

A lo largo de mi trayectoria profesional he visto y escuchado infinidad de cosas relacionadas a este famoso sueldo extra. Como ya es común en mis posts, paso a detallarles:

- Aumento de sueldo, a destiempo: en una de las empresas que supe trabajar, una vez me tocó vivir una experiencia lamentable. Luego de recibir mi positivo balance de gestión, fui ¿premiado? con un aumento de sueldo pero como dicho aumento repercutía en forma directa en el bono, los señores tuvieron una idea ¿brillante?: en febrero me anunciaron el aumento de sueldo que iba a recibir a partir de abril! Eso sí que es pensar a futuro, eh!

- Paren las rotativas: en otra de las empresas en las que me desempeñé, era muy común recibir órdenes muy específicas del jefe en el mes de noviembre. Dichas órdenes eran hacer "la plancha" hasta nuevo aviso. La explicación de esto era que ya se había alcanzado el objetivo y si seguíamos creciendo íbamos a elevar el objetivo del año siguiente. Claramente mi jefe tenía otro tipo de intereses: con su bono, si quería, se podía comprar una casa.

- Vamo´ y vamo´: esto no me pasó a mí pero sí tuvo como involucrado a un amigo mío. El día que estaba cerrando el balance de gestión junto con su jefe, éste, un ave de rapiña hecho y derecho le dijo que no había alcanzado el objetivo propuesto al inicio del año… pero que si hacían un pacto ambos se podían beneficiar. ¿Qué le propuso este ser deleznable a mi amigo? El famoso “miti y miti”. “Yo te hago aprobar el objetivo y vos me das la mitad del bono”! Glup.

- Seguramente uds. tengan ago que aportar. A veeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeer…

lunes, 9 de marzo de 2009

Películas con problemas de empleo

El sábado, mientras hacía zapping, enganché un ¿clásico? de los años noventa: The Full Monty. Para el que no la vio, la temática principal es el desempleo en Inglaterra (y sí, ¿o todavía no se dieron cuenta cómo se llama el blog?).

Mientras veía nuevamente la película me puse a armar una lista de filmes que tratan sobre el desempleo. Ahí va:


- Tiempos Modernos: largometraje de 1936 dirigido, escrito y protagonizado por el célebre actor Charles Chaplin. La película constituye un retrato de las condiciones desesperadas de empleo que la clase obrera tuvo que soportar en la época de la Gran depresión, condiciones promovidas, en la visión dada por la película, por la eficiencia de la industrialización y la producción en cadena. Si algún director argentino se diera una vuelta por el campo, los talleres textiles clandestinos de Capital Federal o cualquier empresa de telemarketing, tranquilamente podrían hacer la versión 2.0.

- Los Lunes al Sol: película española de principios de principios del siglo XXI. Basada en hechos reales, esta película multipremiada de corte social, muestra la tristeza, la nostalgia, la desesperanza, pero también la amistad, la lealtad, una cierta ternura en las relaciones humanas, con momentos de humor, con sus toques de picaresca a la hora de sobrevivir. Está inspirada en Gijón, una ciudad industrial al norte de España, donde los astilleros "Naval Gijón" en el puerto de El Musel, amenazaron cierre durante mucho tiempo, a causa de pérdida de competitividad. Cualquier similitud con cualquier industria argentina en la nefasta década menemista es pura coincidencia.

- Ladrón de bicicleta (Ladri di biciclette): película dirigida por Vittorio de Sica en 1948 y considerada una de las películas emblemáticas del neorrealismo italiano. Sitúa la historia en la Italia de la posguerra donde el trabajo escasea y obtenerlo es un éxito excepcional. El protagonista tiene la fortuna de conseguir trabajo pegando carteles por la ciudad pero para poder realizarlo necesita una bicicleta, pero la suya está empeñada. Luego de recuperarla, no transcurre ni un día de trabajo cuando le roban la bicicleta y con ella su futuro. La escena final transcurre ante el dilema moral en el que se ve envuelto el protagonista al verse arrojado a convertirse él mismo en un ladrón. Ahora entiendo quiénes trajeron la inseguridad a nuestro país!

- Los bañeros más locos del mundo: no es joda, ¿o acaso no recuerdan que Emilio y compañía tienen que trabajar en un balneario de La Feliz porque “la chorra de la cartera” les había robado la plata? Perdón pero venía demasiado serio este post.

¿Alguna más para agregar?

martes, 3 de marzo de 2009

¿Un mal necesario?

La nota de hoy la vengo pensando desde hace mucho tiempo. Quizás haya sido la primera que pensé pero por miedo a represalias o bien porque tenía demasiado material, fui relegando su publicación hasta hoy.

El tema de hoy, si esto fuera un debate universitario, podría titularse así: “Consultoras de RRHH, ¿un mal necesario?”. Antes de comenzar a explicar las razones que me llevan a escribir esto, voy a alterar el orden normal de una nota y comenzar por la conclusión. Yo considero que las consultoras son necesarias pero como en todos los rubros existen algunas buenas, otras regulares y otras que es mejor evitarlas.

- A lo largo de mi carrera profesional he tenido una cantidad importante de entrevistas en consultoras de RRHH, siendo muchas de éstas dignas de ser contadas. También tengo amigos que han pasado por experiencias raras al ser entrevistados y también voy a contar sus vivencias. Paso a detallarles:
Recepcionistadora o entreviscionista: lo que les voy a contar no me ocurrió a mí sino a un amigo mío. Un día del invierno pasado, éste tenía agendada una entrevista con el dueño de una consultora pero por un problema de comunicación entre la recepcionista que hacía las veces de secretaria de éste y su jefe, dicho encuentro nunca existió. Al llegar mi amigo al lugar, se anunció en la recepción y esperó ser atendido. Cuando la persona que lo recibió comunicó su llegada a su jefe, éste le respondió en forma vehemente: ¿qué entrevista?, yo no tengo ninguna entrevista con nadie, ya terminé por hoy. Por supuesto que mi amigo escuchó todo y se sorprendió cuando la recepcionista quiso disimular los gritos de su jefe e hizo pasar al candidato para ser entrevistado por ELLA! Seguramente podremos hablar de falta de profesionalismo pero sin duda, esa chica tenía actitud.

- Una reclutadora de raza aria: esto si me ocurrió a mí y aunque parezca gracioso, es muy triste. En septiembre del año pasado, cuando mi futuro profesional comenzaba a oscurecerse, tuve la oportunidad de entrevistarme con la dueña de una consultora de RRHH. Luego de esperar poco más de media hora, una joven rubia y de ojos claros se presentó y me invitó a pasar a su oficina. Luego de casi una hora en lo que a mi entender había sido una muy buena entrevista, la reclutadora, como se dice en la jerga, “mostró la hilacha”. Cuando ya estábamos cerrando el encuentro me dice: sos el perfil que estábamos buscando, por experiencia, conocimientos y por tu aspecto! Cuando yo la miro sin entender demasiado qué quiso decir con “tu aspecto”, la blonda remató: las empresas siempre buscan “gente bien”, y los dos sabemos que ser rubio y de ojos claros tiene sus ventajas. En ese momento estuve a punto de pararme, extender mi mano y gritar: Heil, recruiter!

Continuará…

martes, 24 de febrero de 2009

Carlitos, el rey del panqueque

La semana pasada escribí sobre un personaje nefasto que existe en todos los trabajos del mundo. Hoy, retomando la temática mitológica laboral, me ocuparé de otro personaje clave de la vida laboral.

Este espécimen al cual me refiero lleva el nombre de un postre 100% argentino: el panqueque. Sus características nada tienen que ver con las del postre, es decir, nada de dulce de leche, arrolladito o cosas por el estilo. Las similitudes con el plato que mejor cocina mi madre se basan en su preparación, el famoso “vuelta y vuelta”.

A lo largo de mi carrera profesional me he encontrado con muchísimos ejemplares. Algunos fueron mis jefes, otros simples “cuatros de copas” pero todos tenían el mismo modus operandi: decir algo, sostenerlo y defenderlo a rajatabla hasta que su superior o algún empleado con rol jerárquico manifestaba una idea opuesta a la presentada por aquél. En ese preciso momento, se calzaba el traje a base de harina, huevos y leche, se daba vuelta y como por arte de magia comenzaba a defenestrar su propia idea y a defender lo planteado por la otra persona.

Lamentablemente, este tipo de gente le hace muy mala prensa al que a mí entender es el mejor postre del mundo. Pido por favor que alguien presente un amparo para que se deje de utilizar al panqueque como sinónimo de esta clase de empleados.

Seguramente muchos de ustedes hayan pasado por situaciones parecidas, si tienen ganas, me pueden contar sus experiencias.

martes, 17 de febrero de 2009

Aunque no lo veamos, él siempre está

Me hubiese encantado poder hacer una introducción hablada con el locutor de la “Aventura del hombre” pero soy un escritor amateur (y desempleado), con lo cual hacer una erogación de dinero para semejante pelotudez es demasiado.

Hoy me voy a dedicar a escribir sobre un personaje temible que habita en todos los trabajos del mundo. No me refiero al Yeti, tampoco el monstruo del lago Ness ni a su versión pesificada "Nahuelito". Es un espécimen que sobrevive a todo lo que se cruza en su camino y que evoluciona con el paso del tiempo.

Sin perder más tiempo voy a referirme “al chupaculos”, que dicho sea de paso nada tiene que ver con el chupacabras. No voy a hacer una descripción de situaciones en las que me he visto perjudicado por este ejemplar de la mitología laboral porque creo que no alcanzarían los días para escribir.

Me siento obligado a advertir a los empleados sobre la existencia de este monstruo. Por eso, voy a listar los diferentes nombres con los que se mueve este animal para que aquellos trabajadores que puedan estar en peligro, puedan reconocerlos más fácilmente. Ahí van:

Lameortos – Lameculos – Lamebolas – Lamebotas – Chupaortos – Chupamedias – Chupapitos – Sobaquenas – Sobapetes – Sobapenes – Sobapitos – Mascapitos - Tejedor/a

Seguramente me haya olvidado de alguno, por eso son bienvenidas nuevas denominaciones.

martes, 10 de febrero de 2009

I hate el maldito spanglish

Una vez más es el vocabulario laboral el que me inspira a escribir una nota. Anteriormente hice referencia al glosario laboral, a frases célebres y a otras no tanto. Hoy le toca el turno a una ¿evolución? del castellano, fusionada con el inglés.

Hoy me voy a referir al spanglish, esa atrocidad que se utiliza diariamente en gran parte de trabajos en nuestro país. Como siempre hago, voy a listar algunos ejemplos y ustedes pueden sugerir otros.

- Forwardear: mientras escribo esto no puedo evitar irritarme porque no entiendo cuál es el problema con su traducción en castellano, el verbo “reenviar”. Muchos de los que utilizan aquel verbo inexistente, también hablan de “mail”, en vez de “email”; toman un “cofee” y no café; y un montón de pelotudeces más que no vale la pena mencionar.

- Forcastear: otro gran invento transformado en verbo. Para todos aquellos que tengan problemitas les voy a dar una lista de sinónimos que pueden utilizar sin inventar palabras: estimar, pronosticar, proyectar, calcular. No es difícil, hagan el esfuerzo, ¿o me van a decir que mientras desayunan viendo TN antes de salir al trabajo, miran a Confesore forecastear el clima del día?

- Hacer “copy – paste”: esta deformidad hecha frase tiene dos opciones, una peor que otra. La menos mala, por lo menos preserva la pronunciación en inglés pero la otra, cual frase de reggaetón, se lee “copy paste” como suena en castellano! Para aquellos que todavía no se dieron cuenta, su traducción en castellano es “copiar – pegar”, dos verbos en infinitivo, nada del otro mundo, como aquellos que saltaron a la fama de la mano de Daniel Sam en Karate Kid: lustrar – pulir. Por favor, dejen de usar esa frase que es una patada en los huevos!

- Hacer un download: descargar un archivo, realizar una descarga, bajar un archivo o si quieren hacerlo en inglés, to download a file, pero por qué inventar frases, brother!

- Tirar un/a query: este invento hecho en un área de sistemas de vaya saber uno qué empresa, se escucha no menos de una vez por día en cualquier oficina. En serio les pido, intenten decirla en castellano, no cuesta tanto. ¿Y sino cómo hacen cuándo están perdidos en algún barrio? “Sir, ¿le puedo hacer una query? ¿Usted conoce Cabildo Avenue?”.

martes, 3 de febrero de 2009

¿Sabés a quiénes me enconTREN?

Como todos sabemos, los diarios más conocidos de Buenos Aires tienen secciones destinadas a un área geográfica en particular. Así, por ejemplo, podemos leer notas específicas sobre la zona norte un día a la semana.

Justamente, la nota de hoy no es para todos los lectores sino para aquellos trabajadores que habitan la zona norte de la Capital Federal y del Gran Buenos Aires, más precisamente para los que viajan al centro en el tren de la línea Mitre, ya sea el ramal del mismo nombre o el de Tigre.

Hecha la introducción, voy a referirme a esos personajes que deambulan por los vagones vendiendo productos, pidiendo limosna o simplemente haciendo el viaje de uno más ¿placentero? de casa al trabajo o viceversa.

- Una ayuda por favor señores: nunca supe su nombre, tampoco donde vivía. Lo único que supe de este hombre sin piernas es que era oriundo de Rosario ya que alternaba camisetas de Central Córdoba con otras de Rosario Central. Todavía retumba en mis oídos la frase que cantaba mientras se deslizaba en un carrito a rulemanes por todo el tren, empuñando dos maderas para darse envión: una ayuda por favor señoreeeeeeeeees!

- William Wallace argento: si alguien se imagina algo más bizarro que un veinteañero argentino tocando la gaita, haciendo formas con globos alargados y haciendo reír a la gente en un tren que hace Mitre (Olivos) – Retiro, por favor que me avise. Juro que me caía muy bien hasta que una vez lo vi obligando a bajarse del vagón a un adolescente que tocaba la guitarra por unas monedas en “su tren”.

- ¿Me regala el diario, "amigu"?: no me refiero a un personaje en particular sino a una tribu que invade los vagones a partir de las 17 hs. en busca del diario gratuito La Razón para luego revenderlo. Algunas veces me han preguntado si les regalaba el diario al mismo tiempo que me lo sacaban de las manos mientras yo lo leía. Lamentable.

- Sólo el amor salvará al mundo: este viejito simpático y bandoneonista es una institución en los viajes Retiro – Tigre y me animo a decir que es mi favorito. Cada vez que llega a un nuevo vagón hace un monólogo antes de comenzar su show. Una vez terminado éste, mientras pasa la gorra dice a viva voz su famosa frase pro hippie: sólo el amor salvará al mundo!

Seguramente me haya olvidado de alguno o quizás quieran contarme qué pasa en otros trenes, colectivos o subtes. Escucho ofertas.

martes, 27 de enero de 2009

Rescatate, worker

Como todo grupo social que uno integra, el trabajo es un lugar donde se entablan relaciones. Surgen amistades, odios, noviazgos, chupadas de culo (NO literalmente), chupadas de otras cosas (SÍ literalmente), entre otras.

Por conformar los trabajadores un grupo social hecho y derecho, el vocabulario que se emplea en dicho lugar cambia con el tiempo. Ya sea por moda, a veces por imposición o vaya a saber uno por qué, de tantas mutaciones que sufre el vocabulario, termina siendo, justamente eso, un mutante.

Particularmente a eso me voy a referir hoy, a aquellas frases que son cotidianas en algunos trabajos y que a mi entender son terribles. Anoten:

- “¿Qué hacés, querido?”: también se conoce su versión spanglish “qué hacés, man”. Les voy a ser sincero, no me gusta nada esta forma de saludar porque me suena falsa y soberbia. Además, es una pregunta que casi nadie contesta y los pocos que lo hacen responden “bien, “y vos?” pero nadie responde qué está haciendo. Por último, varias veces me la han hecho en un baño mientras estaba a punto de orinar. Juro que alguna vez estuve tentado de contestar “pensando en tu vieja, boludo”.

- “Estoy al horno”: también conocida como “estoy en el horno”, entiendo que es una derivación de aquella otra “me cocinaron” pero al revés que ésta, la primera anticipa un final poco feliz. Por mí, dejen la cocina y el horno en su lugar y aprendan a hablar, brutos!

- “Dame un par de minutos”: no sé si ustedes tuvieron el mismo plan educativo que tuve yo pero cuando hice la primaria, un par era equivalente a 2 unidades, por lo tanto, quisiera saber en qué momento se indexaron las 2 unidades y pasaron a ser la cantidad que a uno más le conviene. Ah, y para aquellos que todavía no entendieron, les aclaro que “un par” NO es sinónimo de “varios”.

- “Estoy para atrás”: pienso esta frase una y otra vez y no sé de dónde puede haber surgido. Además, el significado de la frase me remite a muchas otras cosas menos para lo que realmente se usa.

- Abreviaturas en general: algunas de las más conocidas son “buen finde”, “saludos a la flia.”, “¿te compraste un depto.?”. No estoy en contra de utilizar abreviaturas, al contrario, creo que son necesarias al momento de escribir pero decir “depto.” en lugar de “departamento” no sé cuánto tiempo de su vida puede ahorrarles a aquellos que lo utilicen.

¿Tienen algo para agregar?

martes, 20 de enero de 2009

Cambia, todo cambia

Después de varios meses sin trabajo, me di cuenta que han cambiado muchas cosas en mi vida. Desde entonces, hay muchos temas que dejaron de importarme a partir del momento en que me quedé sin trabajo. ¿Cómo es eso? Paso a explicarles.

- Vacaciones: ¿adónde ir? ¿cuándo ir? ¿playa o montaña? ¿viaje convencional o exótico? ¿gasolero o cinco estrellas? ¿cuándo se irá mi jefe? Todas esas son preguntas que hoy desaparecieron de mi vida… aunque la verdad es que las extraño demasiado.

- Feriados: cuando trabajaba eran el objeto deseado pero ahora me da exactamente lo mismo porque puedo descansar cualquier otro día de la semana!

- Paro de subtes: vivir en el conurbano y no pisar el centro me permitió cumplir con el viejo anhelo de no utilizar el subte en horas pico. No te extraño nada, “tacan tacan y tus malditas frenadas chillonas”!

- Eliminación de la tablita de Machinea: cuando me enteré de esta noticia no me quedó más remedio que invocar al gran referente de los desempleados de esta época, “y ahora me lo venís a decir?”.

- Marchas en el centro: Castells, Moyano, Cristina y sus muchachos, Quebracho y todo grupo que se le ocurra generar caos en la ciudad dejaron de ser destinatarios de mis puteadas semanales que les deposité durante un largo periodo en que retrasaron mis vueltas a casa. Ahora los puteo con otra frecuencia y por otros motivos.

Seguramente haya muchas más cosas que perdieron importancia, ¿me ayudan?

martes, 13 de enero de 2009

NGL (Nuevo Glosario Laboral)


Todos los que hemos trabajado en empresas, sobretodo multinacionales, sabemos que existen muchas frases que se abrevian utilizando las iniciales de las palabras que componen dichas frases. Muchas de ellas se utilizan diariamente aunque no siempre de la mejor manera. Por eso, propongo un nuevo glosario laboral donde las frases abreviadas son modificadas en pos de la sinceridad. A ver qué les parece:

- FYI: For Your Information, debería ser MDFEAQMEMQTR: Me Da Fiaca Escribir Así Que Mirá El Mail Que Te Reenvío.

- ASAP: As Soon As Possible, debería ser DBYPLQTPCA: Dejate de Boludear Y Pasame Lo Que Te Pido Cuanto Antes.

- OTP: On The Phone debería, ser NTGH: No Tengo Ganas de Hablarte.

- BGP: Balance de Gestión Personal, debería ser MEEQTHM: Momento En El Que Te Hacen Mierda.

- RRPP: Relaciones Públicas, debería ser MNPCC: Mal Necesario Para Contactar Celebrities.

- RRHH: Recursos Humanos, debería ser AQDEDLE: Área Que Dirige El Destino de Los Empleados.

- CEO: Chief Officer Operation, debería ser EQLTMGQT: El Que La Tiene Más Grande Que Todos.

Es probable que haya muchas más, ¿ustedes qué piensan?

martes, 6 de enero de 2009

Frases proctológicas

Si bien el idioma castellano es muy rico, hay mucha gente que se esfuerza por destrozarlo. Un ejemplo de ello, es la forma de expresarse en los trabajos ante situaciones específicas. Es muy común escuchar insultos o puteadas a diario que, en su gran mayoría, pertenecen a lo que yo he denominado “rubro proctológico”.

A continuación les detallo la lista que más recuerdo:

- Qué día de mierda: frase que puede utilizarse para referirse al tiempo (lluvia, frío o mucho calor son los motivos preferidos) o al clima laboral luego de un día de despidos masivos o derrota de Argentina en algún partido mundialista.

- Me fue como el culo: modismo comúnmente usado post reunión o presentación con superiores. También puede reemplazarse por “me rompieron el orto” o su versión más light “me cagaron a pedos”.

- No hice un sorete: expresión que se utiliza al finalizar un día poco productivo en términos laborales. También puede utilizarse “me rasqué el culo”.

- Chupaculo: apodo que recibe toda persona obsecuente con sus superiores. También puede combinarse con el sustantivo “orto” y/o el verbo “lame”.

- Garca: término que remite al adjetivo “cagador” y se utiliza para referirse a los empleados que no son confiables para los demás compañeros. También es usada en forma más amigable al señalarle a un compañero su falta de compromiso; Ej: “dale, acompañame al banco, no seas garca”.

¿Ustedes qué opinan? Vamos, no me caguen y ayúdenme con alguna otra frase.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Empleados vitalicios

Sí, ya sé que estoy un poco monotemático pero el 24 a la noche mientras esperaba que sean las 12 para abrir los regalos pensaba: “Qué culo que tiene Papá Noel, nunca lo van a despedir de su trabajo!”.

Esa gran reflexión navideña dio pie a otra aún más profunda: hay personajes que nunca van a estar desempleados. Paso a explicarles mi gran teoría:

- Papá Noel: tiene cara de buen tipo, es políglota, le hace regalos a todo el mundo y tiene una puntualidad asombrosa; ¿a quién se le podría ocurrir reemplazarlo?

- El cuco u hombre de la bolsa: dependiendo de qué generación sea uno, habrá escuchado más de una vez sobre al menos uno de estos personajes. Todos sabemos que siempre van a existir niños rebeldes, caprichosos o malos a quiénes educar. Estos personajes son un mal necesario por el bien de la humanidad.

- El chupacabras: ¿alguien se imagina qué carajo haría la gente de Crónica TV ante la falta de noticias interesantes sin este personaje de la mitología argenta del siglo XXI?

- Los Reyes Magos: otros con puntualidad perfecta y una generosidad desmedida. Además, de sólo pensar la crisis mundial que provocaría el pago de la indemnización de estos tres teniendo en cuenta la antigüedad que tienen, me provoca mucho miedo.

¿Ustedes conocen algún otro personaje irremplazable?

lunes, 22 de diciembre de 2008

¿Superhéroes desempleados?

Anoche, luego de recibir innumerable cantidad de recomendaciones, me decidí a ver la última película de Barman (The Dark Knight). Aunque parezca que eso no tiene nada que ver con el tema principal de este blog, luego de ver la película me puse a pensar y llegué a la conclusión de que muchos superhéroes no podrían trabajar en Argentina a pesar de tener una gran demanda por parte de la sociedad, que se ver reflejada en la gran inseguridad en la que vivimos.

Les detallo mi lista con sus respectivas explicaciones:

- Acquaman: ¿alguien se imagina a este pobre tipo nadando en el Riachuelo o en el Río de la Plata con el grado de contaminación que presentan éstos?

- Superman: teniendo en cuenta lo inseguro que es volar en nuestro país gracias a la falta de radares y los miles y miles de aviones clandestinos que transportan droga a diario, ¿ustedes creen que el Sr. Antikriptonita tendría alguna chance de vivir acá?

- La mujer maravilla: lamentablemente ya existe una que se cree que ocupa su lugar haciendo las veces de Presidenta.

- Batman: no tendría lugar dónde vivir porque las únicas cuevas que existen en la gran ciudad son para girar dinero al exterior.

¿Y ustedes qué piensan al respecto?

viernes, 19 de diciembre de 2008

Querido Papá Noel

No voy a decir que estaba escribiendo la cartita para Santa porque ya nadie escribe cartas, pero sí es cierto que estaba pensando en aquellas cosas que podría pedirle a Papá Noel para esta Navidad teniendo en cuenta mi situación laboral.

Aclaro que desde un primer momento evité pedirle trabajo o dinero porque su nombre es Papá Noel y NO San Cayetano o San Expedito. Luego de horas de pensar y pensar, acá les dejo mi lista definitiva:

1- Suscripción gratuita a una prepaga: nunca había reparado en lo caro que son las prepagas… ni lo lamentable que son los hospitales públicos.

2- Balance de gestión personal: desde que NO tengo jefe necesito que alguien me cague las fiestas diciéndome la famosa frase “Estás trabajando muy bien. Yo considero que de seguir así, pronto vas a lograr el ascenso”.

3- Caja navideña: por primera vez en muchos años NO voy a recibir la famosa caja con productos navideños que si bien no eran de mi agrado, no voy a negar que me permitían ahorrar unos pesos todos los años.

4- Regalos de proveedores: perfumes, champagne, jeans, remeras y muchos regalos más he recibido a lo largo de muchos años como empleado en relación de dependencia. Uno de los tantos beneficios de “pertenecer”, aunque este lo extraño en serio!

Como primer pedido creo que está bien. ¿Ustedes qué piensan al respecto?

sábado, 13 de diciembre de 2008

Diez desventajas de estar desempleado

1- Los cortes de luz son tus peores enemigos.

2- Siempre queda un médico por visitar o un trámite por hacer.

3- Las bermudas y las havaianas son adictivas y NO siempre bien recibidas en todos lados.

4- Todos tus contactos del MSN no te dan bola porque están trabajando.

5- El bronceado perfecto pierde esa cualidad cuando la temperatura supera los 30ºC.

6- Estás en el top of mind de tus amigos y familiares para acompañarlos al shopping.

7- La temperatura en el transporte público durante las horas NO pico se asemeja a la del desierto del Sahara a las 12 hs.

8- Se pierde más tiempo que de costumbre analizando los cambios en el Gran DT, aunque nunca se gane nada.

9- Aunque la pileta de tu casa sea tu mejor amiga NO se limpia sola.

10- NO tenés ingresos!

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Diez ventajas de estar desempleado

1- La sensación térmica NO es tu peor enemiga.

2- El MSN puede utilizarse sin necesidad de usar el CTRL + TAB

3- El traje, la camisa, la corbata y los zapatos solo se usan para casamientos.

4- Siempre se consigue turno en los médicos y se pueden realizar todos los trámites.

5- El shopping es un lugar tranquilo, aún con descuentos y en época navideña.

6- El transporte público NO es una experiencia de vida o muerte (¿o violación?).

7- Los cambios en el Gran DT pueden ser analizados minuciosamente minutos antes de que empiece la fecha.

8- El bronceado perfecto NO es exclusividad de Don Johnson en "Division Miami".

9- La pileta de tu casa es tu mejor amiga.

10- NO tenés jefe.

¿Se les ocurre alguno más?

jueves, 4 de diciembre de 2008

Soñar no cuesta tanto

Una vez, mientras volvía a mi casa luego de una interminable jornada laboral tuve el típico pensamiento en el cual uno se imagina qué hubiese sido de no haber sido quién es, o mejor dicho, tomando como referencia personas existentes, cuál de todas ellas me hubiese gustado ser. Al día siguiente, lo comenté con un amigo mientras volvíamos del trabajo y le dimos un marco ¿legal?: no valía ser muy ambicioso. Por ejemplo, si te hubiese gustado ser un futbolista que haya jugado un Mundial para la Selección, elegí a “Teresa” Cancelarich, y no a Maradona. La cantidad máxima de personajes a elegir era 5, no valía repetir rubro y cada elección debía tener un fundamento detallado.

Hecha la intro le digo cuáles elegí yo:

- Sergio Almirón: jugador de fútbol de primera división, campeón con el club de sus amores (NOB), campeón del mundo en México 86 junto a Maradona y cía. Su carrera futbolística le permitió viajar y conocer otras culturas viviendo en México y Francia. Y si le faltaba algo, el común de la gente no lo reconoce por la calle con lo cual vive más que tranquilo.

- Un guerrillerro que haya luchado junto a Fidel y el Che Guevara en la Revolución Cubana: más allá de las ideologías, lo que rescato es la importancia haber sido partícipe de una Revolución, haber pelado por sus ideales y haber logrado finalmente el objetivo.

- Un economista ganador de un premio Nobel: sin entrar en detalles sobre su obra, lo que rescato es el haber realizado una aporte de tal magnitud que en la universidad hablen de “la teoría de Juan Perez“. Muy groso!

- Eddie Veder, cantante y líder de Pearl Jam: rocker y surfer, ¿hace falta aclarar algo más?

- Fundador de una empresa pionera en su industria: Red Bull, Nike, Rolling Stone, da lo mismo. Lo que destaco de todas ellas es la capacidad de cada uno de sus fundadores para ver más allá y apostar a sus ideas propias.

Las primeras cuatro, por diversos motivos, ya están fuera de mi alcance, por eso decidí enfocarme en la quinta. Quién te dice que en una de esas los chinos tengan razón y crisis sea una oportunidad.

Y a vos, ¿quién te hubiese gustado ser?

lunes, 17 de noviembre de 2008

Frases célebres

El día que me despidieron, muchos compañeros se acercaron para solidarizarse, apoyarme, consolarme o como quieran llamarle a ese acto previo a la salida de una compañía.

En pocos minutos escuché muchas frases. Algunas muy ocurrentes y otras archiconocidas, sin embargo escuché unas pocas dichas por personajes que me hacían dudar acerca de si realmente entendían lo que estaban diciendo.

En fin, estas son las que más recuerdo:

- "No hay mal que por bien no venga": sin dudas ganó por robo el premio a la más repetida, aunque me quedó una duda al respecto: si después del mal (despido) no viene ningún bien, ¿deberíamos cambiar la frase?

- "(Los chinos dicen que) crisis es oportunidad": OK, todo muy lindo pero yo soy argentino y vivo en Argentina! ¿La frase sirve igual en este lado del mapa?

- "La mesa es redonda": no sé uds. pero al instante de escucharla me remite a una película de Olmedo y Porcel, "Los caballeros de la cama redonda".

- "Siempre que llovió paró": una de mis favoritas aunque tiene un upgrade argento que dice "...y siempre que paró volvió a llover". Se transformó en una frase cíclica como son los periodos económicos en nuestro país.

- "El tiempo te dará la razón": me encanta, aunque no hay forma de que no la imagine estampada en una bandera y comenzando con el apellido de un DT cuestionado.

¿A uds. se les ocurre alguna otra frase para ese momento de mierda?

miércoles, 12 de noviembre de 2008

La venganza es el placer de los Dioses

Hacía un tiempo que ya sentía que mi ciclo en esa empresa estaba terminado. Promesas incumplidas, injusticias y falta de motivación eran los motivos que me llevaron a pensar en cambiar de trabajo.

Mientras pasaba mis últimos días trabajando, aprovechaba para ir a entrevistas y al mismo tiempo imaginaba cómo sería mi último día en la compañía.

Siempre soñé con irme pateando el tablero y hacerle alguna maldad a ese que me había hecho la vida imposible durante tanto tiempo. Lamentablemente, me ganaron de mano.

Juro que tenía miles de maldades preparadas. Algunas muy zarpadas, otras más elegantes. Es una lástima que me hayan despedido ya que nunca sabré qué hubiese hecho finalmente.

Díganme la verdad, nunca soñaron con cagarle el escritorio a alguien? O mandar a la mierda delante de todos a esa mina que siempre te tiraba mala onda?

Propongo este espacio para descargarse y comentar qué maldades harían en su actual y/o ex trabajo.