Me hubiese encantado poder hacer una introducción hablada con el locutor de la “Aventura del hombre” pero soy un escritor amateur (y desempleado), con lo cual hacer una erogación de dinero para semejante pelotudez es demasiado.
Hoy me voy a dedicar a escribir sobre un personaje temible que habita en todos los trabajos del mundo. No me refiero al Yeti, tampoco el monstruo del lago Ness ni a su versión pesificada "Nahuelito". Es un espécimen que sobrevive a todo lo que se cruza en su camino y que evoluciona con el paso del tiempo.
Sin perder más tiempo voy a referirme “al chupaculos”, que dicho sea de paso nada tiene que ver con el chupacabras. No voy a hacer una descripción de situaciones en las que me he visto perjudicado por este ejemplar de la mitología laboral porque creo que no alcanzarían los días para escribir.
Me siento obligado a advertir a los empleados sobre la existencia de este monstruo. Por eso, voy a listar los diferentes nombres con los que se mueve este animal para que aquellos trabajadores que puedan estar en peligro, puedan reconocerlos más fácilmente. Ahí van:
Lameortos – Lameculos – Lamebolas – Lamebotas – Chupaortos – Chupamedias – Chupapitos – Sobaquenas – Sobapetes – Sobapenes – Sobapitos – Mascapitos - Tejedor/a
Seguramente me haya olvidado de alguno, por eso son bienvenidas nuevas denominaciones.
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